La Terapia de Oxigenación Hiperbárica (TOHB) es un tratamiento médico no invasivo en el que el paciente respira oxígeno al 100% mientras se encuentra dentro de una cámara presurizada, a una presión atmosférica superior a la normal (generalmente entre 1.5 y 3 veces la presión del nivel del mar).
Aquí te explico detalladamente cómo funciona, para qué sirve y qué debes tener en cuenta:
1. ¿Cómo funciona científicamente?
En condiciones normales, el oxígeno es transportado por todo el cuerpo casi exclusivamente por los glóbulos rojos (hemoglobina).
Bajo las condiciones de una cámara hiperbárica, la alta presión hace que el oxígeno se disuelva directamente en todos los fluidos corporales (el plasma sanguíneo, el líquido cefalorraquídeo y la linfa). Esto permite que el oxígeno llegue a tejidos, huesos y zonas inflamadas donde la circulación sanguínea está disminuida o bloqueada, acelerando drásticamente los procesos de curación.
2. Indicaciones Clínicas (Para qué sirve)
La medicina basada en evidencia avala el uso de la cámara hiperbárica para tratar diversas condiciones de salud, entre las que destacan:
Cicatrización de heridas difíciles: Especialmente útil en úlceras de pie diabético, heridas crónicas o injertos de piel que no sanan adecuadamente.
Embolia gaseosa o arterial: Presencia de burbujas de aire en los vasos sanguíneos (común en accidentes de buceo o descompresión).
Intoxicación por monóxido de carbono: Ayuda a eliminar el gas tóxico de la sangre mucho más rápido que el oxígeno normal.
Infecciones necrotizantes: Combate bacterias anaeróbicas (que mueren en presencia de altas dosis de oxígeno), como en el caso de la gangrena gaseosa.
Lesiones por radiación: Daños en tejidos u huesos causados como efecto secundario de la radioterapia en tratamientos contra el cáncer.
Osteomielitis crónica: Infección en los huesos que no cede con tratamientos convencionales.
3. Beneficios Principales
Reduce la inflamación: Disminuye el edema (acumulación de líquido) en los tejidos.
Estimula la angiogénesis: Promueve la formación de nuevos vasos sanguíneos pequeños, mejorando la circulación a largo plazo.
Potencia el sistema inmune: Aumenta la capacidad de los glóbulos blancos para destruir bacterias.
Estimula el colágeno: Favorece la reparación celular y el crecimiento del tejido nuevo.
4. Riesgos y Contraindicaciones
Aunque es un tratamiento muy seguro, debe realizarse bajo supervisión médica y en cámaras aprobadas por organismos de salud.
Efectos secundarios comunes: Sensación de oídos tapados (similar a la que se siente en un avión) debido al cambio de presión, fatiga temporal o cambios leves en la visión a corto plazo.
Contraindicaciones absolutas: El tratamiento está estrictamente prohibido para personas con neumotórax no tratado (colapso pulmonar), ya que la presión podría empeorar la condición de forma grave. También requiere evaluación estricta en pacientes con asma severa, insuficiencia cardíaca o claustrofobia.
Aquí te explico detalladamente cómo funciona, para qué sirve y qué debes tener en cuenta:
1. ¿Cómo funciona científicamente?
En condiciones normales, el oxígeno es transportado por todo el cuerpo casi exclusivamente por los glóbulos rojos (hemoglobina).
Bajo las condiciones de una cámara hiperbárica, la alta presión hace que el oxígeno se disuelva directamente en todos los fluidos corporales (el plasma sanguíneo, el líquido cefalorraquídeo y la linfa). Esto permite que el oxígeno llegue a tejidos, huesos y zonas inflamadas donde la circulación sanguínea está disminuida o bloqueada, acelerando drásticamente los procesos de curación.
2. Indicaciones Clínicas (Para qué sirve)
La medicina basada en evidencia avala el uso de la cámara hiperbárica para tratar diversas condiciones de salud, entre las que destacan:
Cicatrización de heridas difíciles: Especialmente útil en úlceras de pie diabético, heridas crónicas o injertos de piel que no sanan adecuadamente.
Embolia gaseosa o arterial: Presencia de burbujas de aire en los vasos sanguíneos (común en accidentes de buceo o descompresión).
Intoxicación por monóxido de carbono: Ayuda a eliminar el gas tóxico de la sangre mucho más rápido que el oxígeno normal.
Infecciones necrotizantes: Combate bacterias anaeróbicas (que mueren en presencia de altas dosis de oxígeno), como en el caso de la gangrena gaseosa.
Lesiones por radiación: Daños en tejidos u huesos causados como efecto secundario de la radioterapia en tratamientos contra el cáncer.
Osteomielitis crónica: Infección en los huesos que no cede con tratamientos convencionales.
3. Beneficios Principales
Reduce la inflamación: Disminuye el edema (acumulación de líquido) en los tejidos.
Estimula la angiogénesis: Promueve la formación de nuevos vasos sanguíneos pequeños, mejorando la circulación a largo plazo.
Potencia el sistema inmune: Aumenta la capacidad de los glóbulos blancos para destruir bacterias.
Estimula el colágeno: Favorece la reparación celular y el crecimiento del tejido nuevo.
4. Riesgos y Contraindicaciones
Aunque es un tratamiento muy seguro, debe realizarse bajo supervisión médica y en cámaras aprobadas por organismos de salud.
Efectos secundarios comunes: Sensación de oídos tapados (similar a la que se siente en un avión) debido al cambio de presión, fatiga temporal o cambios leves en la visión a corto plazo.
Contraindicaciones absolutas: El tratamiento está estrictamente prohibido para personas con neumotórax no tratado (colapso pulmonar), ya que la presión podría empeorar la condición de forma grave. También requiere evaluación estricta en pacientes con asma severa, insuficiencia cardíaca o claustrofobia.